Segundo Curso de Formación “on line” del ANE: La Misa

Queridos ANE-Hermanos:

Queremos invitarles a participar del curso que el miércoles 5 de agosto empezamos conforme a nuestro programa de formación, a las 8 pm, hora de la Ciudad de México, Colombia, Perú y Oeste de USA – 9:00 PM hora de Bolivia y Costa Este de USA. 7:00 PM El Salvador – 10:00 PM hora de Argentina y Brasil.

Una Caminata Bíblica a través de la Misa:

Este programa de cinco sesiones lleva a los participantes por un recorrido emocionante a través de la Liturgia. Explora las raíces bíblicas de las oraciones, las palabras y los gestos que usamos en la Misa y explica su profundo significado.

Tal vez por primera vez, entiendas, de acuerdo con las Escrituras, por qué decimos lo que decimos y hacemos lo que hacemos cada vez que participamos en la Santa Misa.

Las palabras y los gestos serán vistos a través de una nueva luz, que dará vida nueva a tu experiencia litúrgica.

– Aprenderás los antecedentes bíblicos de las palabras, oraciones, y los gestos de la Liturgia.

– Descubrirás cómo la Misa representa (hace presente) verdaderamente el sacrificio redentor de Cristo en la Cruz.

– Explorarás los tres aspectos clave de la Misa: El Sacrificio, la Presencia Real y la Sagrada Comunión.

– Adquirirás conocimientos muy útiles, para poder aprovechar al máximo cada Misa ¡y mucho más…!

Contaremos nuevamente con la presencia de nuestro Padre Fundador, P. Renzo Sessolo, y el equipo de Formación del ANE.

Puedes inscribirte AHORA haciendo “click” en el siguiente enlace:

https://iqbusiness.dotcompal.co/Curso-de-la-MIsa

Al igual que en el Curso de la Virgen María, utilizaremos la plataforma de Zoom para nuestras sesiones. El enlace para conectarte es el siguiente:

https://us02web.zoom.us/j/9933072268

Te esperamos con verdadero cariño en el Señor: Equipo de Formación del ANE

Testimonio de Liko ANE-La Paz (Bolivia)

TESTIMONIO DE LIKO GRABADO EN AUDIO

Muy estimados Hermanos en Cristo.

A pedido de nuestro Director General, Francisco Rico Toro, me permito compartirles mi testimonio sobre una situación que me ha tocado vivir.

 Mi nombre es Likowsky Paredes, y soy miembro de ANE en la ciudad de La Paz, Bolivia.

Mi experiencia comienza cuando en mi país decretan cuarentena por el Covid-19. Esa primera semana me sentí muy mal, tenía síntomas de estar contagiado, los médicos descartaron esa sospecha. Lo cierto es que pasé cinco semanas aislado, en mi dormitorio, y varias noches sin poder dormir. Me preocupaba mucho mi familia, pues hasta llegué a pensar que iba a morir. Realmente estaba muy enfermo: fiebre, tos seca, dolores fuertes de garganta, en el pecho, falta de aire y demás.

 En el transcurso de esas semanas, pude sentir muy cerca de mi corazón la presencia de Dios y reflexionar.  Una noche, era como si Él pusiera un freno en mi vida, un alto en mi caminar. Pude sentir en mi corazón claramente el enojo de nuestro Señor por mi tibieza espiritual, como si hiciera retumbar todo mi ser con una sola palabra: ¡BASTA!

Basta de vivir sin santidad, sin fe, sin amor, sin caridad, sin decisión, etcétera, etcétera.

 Luego llegó la Semana Santa… la noche del Jueves Santo me propuse acompañar a Jesús en oración, minuto a minuto, imaginando, como si fuera una película, todo lo que Él pasaba, desde la preparación de la Última Cena… esa noche fue muy especial para mí. A la una de la mañana, aproximadamente, no podía dejar de llorar. Sentía un dolor muy grande en mi corazón. Seguramente me quedé dormido, pero a las tres volví a despertar. Me puse a rezar la Coronilla de la Misericordia y, mientras rezaba, pude sentir claramente en mi corazón “NO APARTES TU MIRADA DE MÍ”, y luego: “TU NORTE SOY YO”

 Reflexionando sobre esta experiencia, creo que no debemos confundir el camino, queridos hermanos… Y se los digo como quien muchas veces lo ha hecho: como quien se ha decidido a seguir a Jesús hace mucho tiempo, pero varias veces, incontables, se ha apartado, ha caído, ha retrocedido, se ha dejado llevar por los criterios de mundo, ha tomado decisiones equivocadas, no ha dado al Señor su lugar, como Rey de Reyes en el corazón…

 Creo que, especialmente en medio de esta pandemia, y de quién sabe qué cosas vendrán después, ya que ninguno de nosotros tiene la vida comprada… debemos tomar una decisión: o estamos con Él o estamos sin Él.

 Hermanos queridos, con todo respeto y humildad les digo: no perdamos el Norte, no apartemos la mirada de Nuestro Señor Jesucristo.

 Meditemos sobre el llamado que un día Jesús nos hizo para ser parte del Apostolado de la Nueva Evangelización y trabajemos en su viña con humildad y obediencia. Aprovechemos los medios que el Señor va poniendo a nuestro alcance para crecer espiritualmente, para unirnos más a Dios y entre nosotros. Preparémonos, desde ahora, para cuando nos llegue el momento de presentarnos ante nuestro Señor. Que podamos tener las manos llenas de obras buenas, que hayamos acercado a muchos de nuestros hermanos hacia Él.

Meditando con la Gran Cruzada

¡CUÁNTO AMA UNA MADRE A SU HIJO!

CA-79            15-ENE-96                                                              JESÚS

De los besos y caricias maternas puede argüirse cuánto ama una madre a su hijo. Esto es más claro todavía si se conocen los sacrificios que la madre hace ocultamente por sus hijos. Multiplica este afecto por cinco, diez hijos y verás cuánto puede sacrificarse una madre y cuánto puede amar a sus hijos.

Nuestra Madre, la “sin mancha” que Me dio la vida humana, Ha amado a esta generación de hijos sin amor, los Ha abrazado estrechamente, Ha conocido todas sus culpas y, no obstante, les Ha perdonado el gran dolor que le Han causado.

Toda madre debe procrear a sus hijos, mucho más con el espíritu que con el cuerpo, debe transfundir en ellos tesoros mucho más grandes que los de la vida humana; debe dar a sus hijos todo lo que posee de bello y de grande en su alma. Se dice: “la sangre puede unir tanto, ¿cuánto más unirá el amor que la madre tiene por sus hijos? ¡Ah! no es la sangre la que une sino el amor, porque el amor está antes que la sangre, porque el amor perdura después de la muerte.

¿Qué pasó en Mi Madre cuando le transfundí el afecto materno también por ustedes? Ella se convirtió en la pequeña gran mujer que aceptaba una progenie innumerable, por amor a Mí, Su Hijo amadísimo. Y mientras de Mí recibió tanto bien que se puede decir que vino a ser la fuente del amor, de ustedes, de la generación actual recibió espinas y dolores sin número.

Así pues, Ella los ama ante todo a causa de Mi amor y luego, porque la han hecho sufrir tanto. Por eso Yo le reconozco el derecho de hacer de ustedes un trono de misericordia, sobre el cual Ella será festejada en gran manera. Ella debe salvarlos, Yo lo quiero, debe custodiar a Su familia y conducirla a Mí.

¡Cuántos blasfeman contra Ella, cuántos la han olvidado! ¡Cuántos se tapan los oídos y han huido de Ella! Pero Yo la amo, la He hecho poderosísima. ¡No permitiré que la insulten más, Me es demasiado querida!

Ella, por eso, hará pronto la limpieza de la casa y, no obstante está entre ustedes y está señalando a Sus hijos buenos. ¡Escúchenla! Es tan buena, sabe comprenderlos a todos, sabe olvidar toda ofensa, ¡Escúchenla!

Archivo de AUDIO (haz “click”)

ANE en casa o “Nada nos detiene”

¿CÓMO PUEDO TRAER EL ANE A MI CASA?

Hoy veo el calendario en mi celular, quiero calcular el tiempo que transcurrió desde mi última visita al hospital… primero me asombro porque aunque sé que hoy es 12 de mayo, me parece algo surrealista ver un calendario después de tanto tiempo. Varios días ya tachados en un nuevo mes que avanza sin reloj y sin tiempo, simplemente pasa y no se detiene.

Los martes, eran mis días de visita al hospital, y hasta ahora van 7 martes que no asomo. El Señor me llamó a servir en el ANE, en el Ministerio de Salud de los Enfermos, junto a un lindo grupo de 4 buenas amigas, hace ya casi 4 años… pienso y siento con añoranza que es triste no poder seguir asistiendo, sólo Dios sabe hasta cuándo. También sé que un hospital, es el lugar de mayor riesgo y que aunque quisiéramos ir, no es posible… Me quedo orando por aquellos hermanos enfermos a quienes dejamos de visitar de un momento a otro, por aquellos que nos esperaban cada semana para rezar ¨La Coronilla de la Misericordia¨, los que sólo querían platicar, aquellos que en silencio, preferían una palabra de aliento y un dulce apretón de manos, una medalla, agua bendita o una estampita para sus momentos de soledad. Me quedo orando ahora, más que nunca, por todos los enfermos con este virus, por los doctores y enfermeras que siguen trabajando y en circunstancias de tanto peligro por la pandemia.

Sigo meditando y aunque estoy tan a gusto compartiendo, día a día, con mis hijos a quienes tenía un poco olvidados por el trabajo, por los pendientes, las vueltas, el apostolado y los compromisos, comienzo a sentir la falta de estar activa sirviendo al Señor.

Tomo mi libro “La Puerta del Cielo” pidiéndole al Señor me ilumine, pues le pregunto de qué manera puedo reemplazar mis ausencias a la “chamba” (ausencias verdaderamente involuntarias) ¿haciendo qué?, esa es la pregunta…

 

Le comparto mi inquietud y le digo en oración que quisiera traer al ANE a mi casa, ya que yo no puedo salir de estas cuatro paredes… luego recuerdo las palabras de nuestras autoridades en el último Encuentro anual, cuando nos repetían que el ANE es una forma de vida, refiriéndose a que debemos hacer carne aquello que el Señor nos transmite por medio del Apostolado. Si así lo hacemos, significa entonces que ya vivimos con ese sentir. Pienso, tarareando en la letra del himno del ANE y en el “…nada nos detiene…” entonces reflexiono, en que cada uno de nosotros tiene una misión desde donde estemos, un compromiso con nuestro amado Dios, pese a las limitaciones que estemos enfrentando. Que aunque el COVID nos haya puesto un freno en el camino, entendemos que ese ALTO lo permitió Dios Todopoderoso y que está en nuestras manos sacarle el provecho.

 

“Yo les enseño interiormente, –dice el Señor— yo busco un lugar puro en el cual descansar mi cabeza y allí Me recuesto a esperar que me busquen con el fuego de sus corazones, que busquen la verdad de Mi amor.

Mis enseñanzas no cesan, soy un Dios que enseña y Mi amor es imperecedero.”

Entonces pienso: no me quedan dudas, Él irá marcando nuestros pasos, ¡nada nos detiene!

NADA NOS DETIENE (haz “click”)

Don Andrés ha nacido a la Vida Eterna

Por la Fe, tenemos puesta la esperanza en Dios de que estará mucho mejor ahora de lo que estaba aquí, pero lloramos su partida.

La lloramos porque somos egoístas… porque extrañaremos sus virtudes, y pensando en la Obra, creemos que nadie, mejor que él, podrá acompañar a los hermanos que peregrinan en el pequeño pueblo de Cepeda, una localidad de tres mil habitantes que dista ochenta y cinco kilómetros de Mérida, más o menos.

Santo varón, Don Andrés: obediente, humilde, firme y sincero; líder maya de sólidos principios; trabajador incansable en la edificación del Reino. Sereno, respetuoso, de pocas palabras pero un entendimiento agudo, y cuando no estaba comprendiendo algo, tenía la virtud de parar el diálogo para volver al punto que no le estaba quedando claro. De ese modo, podíamos tener la certeza de que en Cepeda se haría exactamente lo que se tenía que hacer y tal cual debía hacerse, pues cuando había algo que no le convencía del todo, buscaba el momento y la forma oportuna para dialogar, expresar su punto de vista y platicar hasta llegar a un acuerdo que, eso sí, era inquebrantable: Lo que se comprometía a hacer, lo hacía, y de la mejor manera posible.

Al final de cuentas, lo digo en serio, nunca, jamás, dejó de hacer lo que se le pedía, incluso cuando le contrariase.

Vale la pena que les cuente ahora, a modo de ejemplo de lo que les digo, que fue víctima de dura persecución por ser miembro del ANE: Sufrió profundamente, porque cierto sacerdote le prohibió seguir haciendo uso de la capilla para Adorar al Señor en la Eucaristía, con el grupo que un par de veces por semana había ido religiosamente a adorar a nuestro Señor por más de diez años. De sopetón llegó un día y el sacristán le dijo: “dice el padre que ya no pueden venir más con tu grupo.”

Trató de resolverlo inútilmente con el diálogo y luego me llamó y entre lágrimas me dijo: “¿Qué voy a hacer? Le tengo que obedecer aunque muy claro le dije: ‘Padre, estás cometiendo un error y un día vas a dar cuentas de eso’.”

Ese episodio pinta de cuerpo entero a don Andrés, por quien les pido oraciones, mis hermanos; aunque quizás ya sea él quien pide por nosotros a Dios, estando junto a Él.

Dicen que fue el COVID-19. Su amada esposa, “doña Rosa María”, como él mismo la llamaba, había sido internada en un centro de salud de Mérida hace poco más de diez días. Estaba incomunicada y fue el último de los dolores de Andrés: el no poder verla. Nos dicen que lo sufrió mucho, pero el Señor tuvo con él la delicadeza que tiene siempre con sus elegidos: se lo llevó unas siete horas antes que a ella, el cinco del cinco del veinte veinte. (5/5/2020)

Cuando vi la fecha, en la madrugada, quién sabe por qué, pensé: “lindo día para casarse…” Ese día el matrimonio, junto, se fue con su Dios, al que fielmente había servido.

Don Andrés nos deja el ejemplo de humildad, de servicio, de obediencia y de integridad. Nos recuerda, una vez más, que estamos en manos de Dios, y no tenemos a qué tenerle miedo.

Tenemos también el testimonio de un hermano que, creemos, fue curado ya de la misma enfermedad.  En estos días escucharemos ese testimonio en nuestra App…

Hoy, Jesús mismo nos repite en el Evangelio: “No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí…”

Como siempre, queridos hermanos, la única certeza que tenemos al nacer, es que moriremos; el cuándo y el cómo, siempre ha estado en manos de Dios; el dónde iremos luego, por el libre albedrío que es regalo de Dios al hombre, está de alguna manera en nuestras manos.

Un gran abrazo y que por intercesión de nuestro hermano Andrés, el Señor nos guarde de todo mal y nos ayude a crecer en santidad.

 

21° Aniversario del ANE

Saludo de nuestro Fundador: Padre Renzo Séssolo

Saludo de nuestra Fundadora: Catalina Rivas

Palabras de nuestro Director General: Francisco Rico Toro

Damos gracias a Dios por estos 21 años de Reconocimiento Oficial, de parte de la Iglesia, a nuestro Apostolado; por los frutos que, con la bendición del Señor, podemos ver, en la edificación del Reino.

Elevamos una oración por los integrantes del Primer “Consejo de Obispos del ANE”: Mons. René Fernández Apaza, Mons. Abel Costas Montaño y Monseñor Manuel Revollo Crespo; santos Obispos que supieron guiarnos con su ejemplo y amor. Dios los tenga en su Gloria.

Resumen del mensaje del Director General:

Queridas hermanas y hermanos del ANE reciban un saludo cordial con nuestro más sincero deseo de Paz y Bien.

Damos gracias a Dios porque hoy, al conmemorar la Fiesta de San José Obrero, se cumplen 21 años del día en que la Iglesia Católica, a través del entonces Arzobispo de Cochabamba, Bolivia, S.E. Mons. René Fernández Apaza, reconoció oficialmente la personería jurídico-eclesiástica del Apostolado de la Nueva Evangelización como una Asociación Apostólica de Fieles Laicos, conforme al Código de Derecho Canónico, aprobando sus Fundamentos Doctrinales y Estatutos.

A partir de ese histórico primero de mayo, nuestro Apostolado recibió el reconocimiento oficial en varias diócesis de nueve países, donde trabajamos infatigablemente promoviendo la Nueva Evangelización y las obras de Misericordia.

Así es como hoy, que es para nosotros un día privilegiado para dar gracias a Dios por tanta bendición, les saludamos esperando que todos ustedes se encuentren muy bien, con la fe y la esperanza puestas muy firmemente en el Señor, dando testimonio de amor, de misericordia y de servicio, especialmente entre nuestros seres queridos ahora, y cuidando la salud con la debida prudencia.

“Ha llegado el momento en el cual debemos practicar todo aquello para lo que el Señor y la Santísima Virgen María nos estuvieron formando, durante el tiempo de nuestra pertenencia a este maravilloso Apostolado”.

En el extremo de su Misericordia, el Señor permite esta pandemia para que el mundo deje de mirar al mundo, para que la Humanidad vuelque los ojos hacia Él y se dé cuenta de que todo el avance científico, todos los adelantos tecnológicos no pueden darnos ni conservarnos ni garantizarnos la vida, y que Dios sigue siendo el principio y el fin, el Alfa y el Omega…

Ya más adelante reflexionaremos en profundidad sobre todo esto, pero ahora queremos decirles que éste es el tiempo de confiar en el Señor, de recordar que la verdadera vida es la Vida Eterna; que nuestra existencia y el destino de toda la humanidad y del Universo ha estado siempre, y siempre estará en las Manos de Dios Todopoderoso, que nos invita (en partricular a los ANE-hermanos) a amar y a ser misericordiosos, a dar testimonio, especialmente entre nuestros seres queridos ahora, de servicio y entrega, y de todo lo que hemos venido aprendiendo durante nuestra permanencia en este bendito Apostolado…

Usemos los medios que el Señor nos ha dado para estar comunicados entre nosotros, para informarnos, formarnos y crecer.

Y ahora, que debido a todos los acontecimientos reina la confusión en muchos aspectos, considero oportuno recordarles que el ANE es una escuela de amor y de misericordia, a la que por pura gracia y misericordia del Señor (y NO por nuestros méritos personales o familiares) hemos sido llamados, cada uno de nosotros, PARA CAMBIAR, CADA DÍA, a semejanza de Cristo y de María.

Para decirlo de otro modo: el ANE es la escuela a la que nos llamó el Señor para que aprendamos a ser y nos transformemos en lo que Él quiere que seamos. O sea: No nos llamó porque le gustaba mucho cómo éramos ¡No nos equivoquemos nunca con eso! Nos llamó porque quiere que aquí nos convirtamos en lo que debemos ser. Y eso, sola y exclusivamente, debido a su Misericordia.

He dicho aquí dos veces que el ANE es una escuela y así es. ¡Y cuánto necesitaríamos tener ahora todos los medios y recursos para poder constituirnos formalmente en eso! Para poder tener el Centro de Formación y Crecimiento Espiritual que el Señor nos pidió hace tanto tiempo… Pero aquí vamos, poquito a poco, con la bendición de Dios, con esta App y esta página, que es lo que por ahora tenemos… Lo importante es que TODOS seamos conscientes de lo que Él se espera de nosotros: Un trabajo diario y sensato, esforzado, de Conversión personal; cada día un mayor Compromiso con Él a través de esta Obra, y una estrecha, indisoluble Comunión con Él y con nuestros ANE-hermanos.

En la escuela, uno aprende, crece, cambia, integra y agrega a su “caja personal de herramientas” nuevos instrumentos: primero, la lectura y la escritura, la suma y la resta luego, y poco a poco incorporamos conceptos y desarrollamos habilidades para realizar operaciones cada vez más complejas; pero lo que importará, al final de cuentas, no será que recordemos de memoria todo lo que nos han enseñado, sino que salgamos más o menos capacitados para enfrentar la vida con eso que aprendimos.

Aquí, en la escuela del ANE, nos sucede igual: No se trata de que aprendamos de memoria la Biblia, el Catecismo, las encíclicas o las “cruzadas”, sino que vayamos creciendo en lo que va a ser útil para llevarnos a la verdadera vida, que es la vida eterna.

Es importante que vayamos creciendo cada día en el amor a Dios y a los demás, y decreciendo en el amor a nosotros mismos; que crezcamos en todas las formas de la misericordia y en el servicio a Dios, A TRAVÉS DE LOS DEMÁS. Necesitamos, por sobre todas las cosas, tener la disponibilidad para que el Señor nos vaya modelando, transformando día con día, a su imagen y semejanza.

Este tiempo de la pandemia es apenas el inicio de muchas tribulaciones que, sabemos, deben venir. Para este tiempo nos han venido preparando el Señor y la Virgen. Sepamos dar testimonio de amor y misericordia especialmente entre nuestros seres queridos: practiquemos cada día la tolerancia, el sacrificio y la entrega personal, en el nombre del Señor.

Que la Santísima Virgen María de Guadalupe y San José Obrero intercedan siempre por nosotros para que así sea.