Mensaje de Catalina por nuestro 20° Aniversario

Aniversario 20 del ANE

En este día en que los miembros del Apostolado de la Nueva Evangelización celebramos los 20 años de fundación formal de esta Obra de Dios, meditemos sobre cuántas veces hemos pensado en la mirada del Señor….
Los Evangelios aluden en diversas ocasiones a la mirada de Jesucristo: Una mirada benévola y afectuosa, conmovedora y conmovida, una mirada profundamente conocedora, que penetra la intimidad, una mirada que enseña y corrige, que mueve al arrepentimiento, y llega a provocar un arranque de generosidad.

Pensemos en la mirada que Jesús y Su Mamá cruzaron, camino del Calvario. Y es que el amor es tan intenso que basta el encuentro de los ojos para que cada uno sepa que cuenta con el otro, que puede verter en Ella, en Él, su inmenso dolor, porque aquel corazón es capaz de aceptarlo.
En medio de ese sufrimiento, tienen el profundo consuelo de saberse acompañados, comprendidos. Posiblemente el alma de Mamá María queda anegada en amargura, en la amargura de Jesucristo
¡Quién nos diera a nosotros una identificación así con los sentimientos de Cristo! Nos queda –es cierto– muy lejos, pero la deseamos ardientemente.
Sabemos que si avanzamos por ese camino, no nos ahorraremos dolores en esta vida, porque toda existencia humana los conlleva, pero tendremos siempre una luz para afrontarlos, nunca nos faltará una base firme para no sucumbir, para encararlos con serenidad.
Por nuestro carisma, es seguro que en nuestro camino tengamos ocasión de prestar grandes servicios a otras personas; que podamos renunciar a algo valioso por ayudar a los demás…
Procuremos vivir cotidianamente con un corazón bueno, capaz de compadecerse de las penas de las criaturas, capaz de comprender que, para remediar los tormentos que acompañan y no pocas veces angustian las almas en este mundo, el verdadero bálsamo es el amor, la caridad: todos los demás consuelos apenas sirven para distraer un momento, y dejar luego amargura y desesperación.

Muchas veces, lo que más ayuda a las almas a descubrir la mirada amorosa del Señor es precisamente ver cómo sus discípulos, en medio de sus limitaciones, saben advertir lo que los demás necesitan: son capaces de descubrir esos detalles que, si se pasaran por alto, nadie reclamaría; y que en cambio, cuando se reciben, se agradecen de todo corazón.

Si con sentido sobrenatural obramos de este modo, realizamos –cuanto es factible en esta vida– el deseo de contemplar el rostro de Jesucristo. Y al mismo tiempo, facilitamos que otras personas se encuentren con Él.

Puede ser que no lo noten inmediatamente y necesiten un tiempo para descubrir al Señor, mas no dejarán de percibir, desde el primer momento, que hay algo especial en quienes los tratan con una bondad tan sencilla, tan libre de aspavientos y deseos de figuración.

Si queremos descubrir a otros el semblante amabilísimo del Maestro, procuremos dispensar amabilidad, serenidad, paz, paciencia, respeto, cortesía, cariño; también cuando no esperemos ser correspondidos…
Si queremos ver en los demás el rostro de Jesús, acerquémonos a ellos con un corazón sencillo, con un corazón que valora y admira y quiere a todos; que descubre cómo, cada una de las personas refleja, a su modo, la bondad de Dios.

Hermanos y amigos en el Apostolado, somos hijos de los Sagrados Corazones y sé que todos querríamos alcanzar la unidad de corazones que se da entre La Virgen María y su Hijo.

Somos conscientes de que ese deseo es inalcanzable, porque supera nuestras fuerzas, pero no abandonemos ese deseo, porque sería como renunciar al Amor, y porque sin duda, aunque de a poquito, si de verdad lo queremos, podremos avanzar por ese camino.

Un día, junto al mar, escribí estas palabras que hoy quiero compartírselas:
“Contemplo la inmensidad Del Mar, no alcanzo a adivinar su profundidad, y sin embargo comprendo que todos los mares del mundo son apenas como una minúscula gota Del Mar infinito del Amor de Dios”.

Que ese Amor nos impulse siempre a hacer la Voluntad de Dios, trabajando con humildad y obediencia en esta Obra en la que tantas Gracias ha derramado El que todo lo puede.

Gracias por aceptar al Señor su invitación a ser parte de esta familia y ¡Feliz aniversario!

9 respuesta a “Mensaje de Catalina por nuestro 20° Aniversario”

  1. Felicidades por el Aniversario#20,parece que fue❤❤ayer que el Padre Rogelio Hidalgo Alba (Vicario de mi Parroquia, Santa Rosa de Lima,de aqui de Melchor Muzquiz Coahuila) me envio a este santo Apostolado,creo hace ya 12 años, me dijo vé y buscas a la sra Norma Ayala y fui inmeditamente y platique con ella!!y desde ese momento quedé enamorada del ANE,aqui tengo todo 🥰 que el Señor Jesus,siga derramando su Gracia en cada uno de nosotros y nuestra Madre Santisima nos ilumine!!!saludos y abrazos fraternos🙋‍♀️

  2. Soy de la familia ANE y colaboro para el Apostolado en Cancún ,para Gloria de Dios !!!
    Y veo en cada ser humano que ayudamos realmente el rostro de Jesús , su mirada enternecedora y me llena el corazón cada día más de Amor hacia Nuestro Padre amado y María Santísima con su ternura !!
    Que Jesús y María Santísima nos cuiden mucho y esté Apostolado con el favor de Dios siga teniendo más obreros a su mies que tanta falta hacen!! Gracias Padre bueno!!

  3. Que nuestro amado Jesús nos dé la gracia de trabajar con amor y humildad en su viña.
    Gracias Señor por estos 20 años de tu Apostolado, mantén en tu corazón amantisimo a nuestros fundadores y a todos los que colaboran en la extensión de tu Reino.
    Saludos y bendiciones para todos

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