Sagrado Corazón de Jesús (Día 22°)

VIGÉSIMO SEGUNDO DÍA:

El evangelio de San Lucas 15,20, nos dice lo siguiente: “Se levantó, pues, y se fue donde su padre. Estaba aún lejos, cuando su padre lo vio y sintió compasión; corrió a echarse a su cuello y lo besó.”

Jesús nos abre su Corazón y nos enseña, con las parábolas, la misericordia que mana del Corazón de Dios, especialmente, como leemos en este versículo de la parábola del hijo pródigo, cuando el hombre se encuentra caído. Jesús nos enseña la dinámica de la Misericordia en un lenguaje que todos entendemos y que nos convierte, de ese modo, en discípulos del Maestro.

Jesús contempla al hombre caído. Nos ve a cada uno de nosotros desde su Adorable Corazón, y nos va enseñando las diferentes maneras como, si no estamos en gracia y bien pendientes de nuestros actos, podemos quedar degradados, derrotados a causa de la soberbia, que se manifiesta por la autosuficiencia, el orgullo de sentirse más o mejor que los demás, y la pretensión de dominar al otro sin escrúpulo alguno.

Jesucristo, nuestro Señor y Maestro, no ha descendido del Cielo de estar junto al Padre únicamente para hacernos participar de la vida divina. Sí, este es uno de los ejes principales de su misión mesiánica; pero también está el ir mostrándonos y enseñándonos el camino humano hacia las virtudes que son necesarias para lograr esa salvación, a la cuál Él viene a motivarnos, especialmente la mansedumbre y la humildad, que son prendas seguras para alcanzar el cielo, y por las cuales descubriremos al prójimo como nuestro hermano… “Lo que es ustedes, no se dejen llamar maestro, porque uno solo es su Maestro, y todos ustedes son hermanos.” (Mt 23,8) Así es como el Señor concreta y hace palpable su deseo de que todos seamos uno con Él (Jn 17,11); que nos amemos los unos a los otros como Él nos ha amado (Jn 13,34), y que en cada persona que veamos a nuestro alrededor sintamos la presencia de Dios, ya que ese próximo a mí, es mi hermano. Esta es la finalidad principal de la devoción al Sagrado Corazón: la Comunión, para que haciéndonos uno con el Padre, el Hijo y el Espíritu de ambos, podamos amar a nuestros hermanos como nos amamos a nosotros mismos.

Hoy día, como nuestro Maestro, Salvador y Buen Pastor, nos conduce como sus ovejas a resguardo seguro en el rebaño. Como Apóstoles de la Nueva Evangelización, nos quiere alumnos perseverantes de Su Corazón, y requiere el Sí autentico y decidido de cada uno de nosotros para escuchar, asimilar, proclamar y actuar, conforme a cada una de sus enseñanzas.

Al decirnos “aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón” (Mt. 11,29) nos pide que tratemos de poner en práctica ambas virtudes (la mansedumbre y la humildad de corazón -es decir, humildad profunda y total- en nuestra vida de apostolado.

¿Y por qué no decimos “en nuestra vida diaria” sino en nuestra vida de apostolado…? Muy simple: porque nuestra vida debe ser siempre una vida de apostolado. No solamente estás comprometido con el Señor y con el hermano cuando estás en tu casita de oración, o sirviendo en el CASANE, en la Cárcel o en el Hospital… No, hermano. Esa sería una muy mala comprensión o interpretación de lo que Jesús quiere de nosotros como ANE-apóstoles.

Cuando Jesús ora al Padre en la Última Cena para presentarle, como realizada, su misión en esta tierra (Evangelio de San Juan capítulo 17) Él le dice que se nos ha revelado lo que Dios Padre quería que fuera conocido a través de Jesús, Su Hijo. Que nosotros, que lo hemos reconocido como Hijo de Dios, seremos protegidos del mal aquí en la tierra, y que seremos herederos del Cielo junto a Él. Pero también, que debemos salir a proclamarlo al mundo, a fin de que los demás vean, en nosotros como una unidad, que Jesús es el Hijo de Dios para Gloria del Padre, y que a través de nuestras acciones, su Espíritu se manifiesta en cada una de las circunstancias y situaciones por las que atravesamos; situaciones espectaculares o simples, dentro o fuera de la casa, dentro o fuera del apostolado. Es decir, ¡siempre!: Tu vida como apóstol, debe de ser siempre un reflejo de la vida de Cristo.

Es así como tu vida ordinaria pasa a ser extraordinaria. Tu vida diaria, pasa a ser una vida de apostolado; la vida de un verdadero hijo de Dios, que lleva selladas en el alma las Palabras y enseñanzas de su Maestro, y que a imitación de Él, replica en todo lugar, a tiempo y a destiempo, todo aquello que le ha oído y que es la Palabra de Dios.

Así, y para eso, es que has sido llamado. Aquí en el ANE, “semillero de Santos” (Man-77), el Señor nos motiva a vencer todos los obstáculos que nos apartan de Él y brincar todas las vallas que encontremos en nuestro camino, que nos impiden dar buen testimonio al mundo de su presencia y acción. Nos enseña que, como la Magdalena, sepamos con humildad reconocer nuestros errores, lavar nuestras culpas a sus pies, dejando los mejores aromas de nuestra pureza de intención, y levantarnos de nuevo presurosos, rectificando el camino.

Pero algo muy importante es que estemos siempre alertas, tratando de evitar que las semillas sembradas por el Señor se asfixien y mueran en la tierra infértil de nuestros corazones; que el orgullo, la soberbia, el desánimo, la vanidad, la tibieza de espíritu, nos lleven a caer en la pereza espiritual, haciendo que nuestros días se vuelvan ordinarios, y que nuestro quehacer “ordinario”, en vez de brillar con los frutos de la santidad y pasar a ser “extraordinario”, se convierta en simples y esporádicos momentos en los que “seamos buenos , haciendo lo que se espere de nosotros” (todo entre comillas), mientras que en el día a día, nuestras acciones y reacciones dejen mucho que desear.

Aquí podríamos igualmente citar un refrán popular que dice: “No se puede (debe) ser luz en la calle y oscuridad en la casa”, a eso en mi pueblo se le llamaría ser deshonesto, mentiroso, sepulcro blanqueado, doble cara… en una palabra TIBIO; y “a los tibios, Dios los vomita de su boca” (Cfr. Ap 3,16).

En el Apostolado que se realiza en los hospitales, a través del Ministerio de Salud de los Enfermos, por poner un ejemplo, es bueno pensar que, a las personas que veas o atiendas ese día, puede ser que nunca más las vuelvas a ver, por eso es tan importante que el mensaje que les des, comenzando con tus formas de tratar a los demás, lo que les dices, lo que predicas, cómo reaccionas, cómo interactúas con tus hermanos de Apostolado, estando allí, debe evangelizar. Posiblemente ese será el único día que la persona tenga para, a través de ti, conocer el Rostro de Dios, que lo haga meditar y cambiar de vida; acercarse a recibir el sacramento de la Reconciliación y convertirse.

¿Ves cuán importante es ser apóstol siempre? Ahora piensa que hubieras hecho todo a la perfección, estando en tu día de servir al Señor en el ANE, en cualquiera de los Ministerios… pero al llegar a tu casa, ya un poco cansado (cansada) de tu actividad apostólica, deseando recostarte un momento para seguir con las actividades programadas, tomarte un refresquito, o simplemente tener tus 10 minutos de paz, te das de cara con la novedad de que tu hijo o hija dejaron un tiradero en la cocina al momento de preparar sus alimentos; o en el caso de los varones, que a tu esposa se le quedó varado el coche en el camino, por olvidarse de ponerle gasolina… Y sucede que se desencadena la fiera que llevas dentro, y con gritos, ofensas y demás, regañas a aquella persona que resulta ser la parte más importante de tu corazón, y tu prójimo más próximo con el cual tienes más compromiso de evangelizar y hacerle sentir el amor de Dios… ¿Estaríamos siendo verdaderos apóstoles si actuáramos así? ¿Qué pensaría él o ella de nuestra “religiosidad”? Nuestro compromiso de servicio, y de hacer sentir el amor y la misericordia de Dios a los demás, ¿sería el correcto? ¿Estaríamos ejercitando las virtudes de la humildad y mansedumbre, así como la comprensión y bondad enfrente de lo que se supone que es ordinario? ¿Sería mi vida ordinaria, extraordinaria de ese modo…? Yo creo que no.

Ser luces en las casa y luces en el apostolado. Ser luz y paz siempre. Amar y sacrificarnos siempre, no importa qué, cuándo o dónde…  SIEMPRE a ejemplo de Jesús, manso y humilde de corazón.

Al final de cuentas, lo mismo se gana diciendo las cosas de buena manera, que diciéndolas con las tripas revueltas o tratando de matar a alguien. ¡Al contrario!: lo más probable es que, si actuamos con el impulso de las vísceras, no consigamos casi nada bueno. En cambio, si reaccionamos de buena manera, y tratamos de autocontrolarnos y decir las cosas con tranquilidad y bondad, será mucho más provechoso para lo que queramos lograr.

Jesús nunca nos ha dicho que será fácil. Por el contrario: siempre ha dicho que el camino es angosto y la puerta estrecha, que nos costará subir la montaña de la santidad, y que lo más difícil de todo eso, es el autocontrol de las pasiones y sentimientos. Pero también nos enseña siempre que, si confiamos en Él y ponemos todo en sus manos, a través de la oración, la gracia vendrá a socorrernos en los momentos cuando creamos que ya no podemos más, y la tentación o las pasiones en nosotros desordenadas, serán sometidas con la fuerza del Espíritu santo, que estará ahí para nosotros siempre.

Así nos habla el Señor en la Cruzada de la Misericordia, enseñándonos acerca de las bienaventuranzas, que deben ser motivo de nuestra meditación diaria, para poder dar buen testimonio a los demás. Leamos:

CM-30 “BIENAVENTURADOS LOS POBRES DE ESPÍRITU”

“Bienaventurados los pobres de espíritu”. Ahora, para su provecho, les diré que a los verdaderos pobres de espíritu los He hecho Yo, dándoles esa virtud a los elegidos en distinta medida. La humildad -a la cual aludía- es una gran pobreza, porque se alimenta de verdad. El humilde, por tanto, es arca de luz, por la cual ve su propia miseria y goza de ella, porque de ella se desprende más Mi riqueza. El pobre de espíritu se considera a sí mismo cómo ha sido, cómo es y cómo sería; ve los abismos en los cuales caería sin Mí.

Verdaderamente, feliz el que es pobre de soberbia y humildemente se reconoce como necesitado de Mí. Espiritualmente actúa como conviene al humilde y por eso se arroja en Mis brazos, confiado y agradecido. La humildad genera amor y el amor produce humildad. La felicidad es el amor, no la propia miseria, es el amor confiado que nace al verse miserables, pero acogidos por Mí.

¡Cuánto hay que lamentar que de esta frase se haga tan mal uso! Muchas veces se la cita como propia de los incapaces, los que son inútiles, los que no saben valorarse. Pero Yo no pretendo alabar a los incapaces, a los buenos para nada. Yo quiero decir que es feliz el que posee la humildad, porque ésta viene del amor. Bienaventurados los pobres de soberbia, bienaventurados los humildes, ellos tendrán la alabanza y el honor de todo el Cielo, que cantará melodías divinas en torno a ellos.

Todo esto, ¿no te mueve a leer Mi Evangelio cada día? No sólo lo prometas a tu querido Padre espiritual, hazlo, porque todo lo que hoy les digo es con el fin de llevarlos a los Evangelios.”

Dios nos da un don y una tarea. Con eso entendemos que es una propuesta que dura toda la vida, es un objetivo final, es nuestra misión y nuestra meta. Es el examen para ganar la vida eterna. Las virtudes que nos propone aprender nos hacen entender que necesitamos la gracia de acoger al hermano desde la simplicidad que nos da el Espíritu y la necesaria purificación de la voluntad personal (del YO), que hará que cada una de las semillas que hay en nosotros, caigan en tierra buena, y den frutos abundantes, dignos de los que son hijos de Dios.

MEDITACIÓN:

El día de hoy, tendremos mucho sobre qué meditar. Tomate el tiempo y, si te es posible, divide tu meditación en dos partes, para poderla hacer toda.

Reflexionaremos sobre las siguientes preguntas, contestándolas a la luz de lo que en este día leímos y con el mensaje que a continuación leerás. Trata de estar en actitud de oración, para que el Espíritu Santo te ilumine y te muestre su Voluntad.

¿Estas siendo verdadero apóstol con tu testimonio?

Nuestro compromiso de servicio y de hacer sentir el amor y la misericordia de Dios a los demás, ¿es el correcto?

¿Cómo tratas a la gente en tu casa, en el Apostolado? ¿Cómo son tus relaciones interpersonales con tus hermanos de Apostolado, especialmente con los que pasas más tiempo?

A los ojos de Dios, ¿cómo crees que está tu respuesta conforme a la Obra de misericordia de soportar con paciencia los defectos del prójimo? ¿Estás siendo lo suficientemente manso, bondadoso y tolerante?

¿Estás ejercitando las virtudes de la humildad y mansedumbre, así como la comprensión y bondad en lo ordinario?

¿Será mi vida ordinaria “extraordinaria”, si sigo actuando del modo en que lo hago?

PUERTA DEL CIELO-99 “NADIE ES SUPERIOR AL OTRO”

Quiero que se olviden a sí mismos y miren hacia Mí. Silencien sus mentes y reconozcan cuán improductivo es buscar consuelo ajeno.

Cuando buscan que otro hombre evalúe su desempeño espiritual, solamente demoran su crecimiento, porque sólo Yo puedo ver su interior. Entonces, ¿qué necesidad tienen de escuchar palabras que alaben, para llenar un placer momentáneo? Esto es egoísmo y debe evitarse, porque es perjudicial a su crecimiento.

Busquen servir a los demás, escuchen, oren y esfuércense por lograr servir a los demás, que sólo eso da gozo al alma.

Al pedir que se olviden de sí mismos, les hablo de amarme negando su humanidad, de modo que Yo pueda vivir unido a su buena voluntad.

Acepten las alabanzas de otros graciosamente, cuando estas lleguen, pero no las busquen. No es tan importante el ser entendido como el entender, por eso lo pedía Francisco de Asís, porque si ustedes viven en Mí y Yo en ustedes, son entendidos por la Trinidad. ¿comprenden la magnitud de lo que les digo?

No cierren sus oídos a cuanto les He venido diciendo. En verdad les digo que, si hubiesen seguido Mis palabras con la solicitud que lo hicieron en otros grupos, ya sus familias estarían convertidas y predicando Mis Mensajes.

No lloren sobre sus propios cadáveres, hijos Míos, saquen enseñanza del fracaso vivido y emprendan de nuevo el camino en los senderos que señalaron ustedes mismos”.

OFRECIMIENTO:

1.- Ofreceremos esta Santa Corona, para pedir misericordia al Señor por el mundo entero y perdón por todos los ultrajes y sacrilegios que se cometen en contra de su Divino Corazón, y el Inmaculado Corazón de su Santísima Madre.

2.- Igualmente, lo ofreceremos pidiendo perdón por todos los pecados de omisión que en el mundo entero se cometen en contra de su divina presencia y permanencia en los altares; especialmente en aquellos donde está más abandonado, olvidado y donde hay menos oración.

3.- Por las intenciones y necesidades del Santo Padre. Por la Santa Iglesia Católica, y para que todos seamos un solo rebaño, bajo un solo Pastor. Por todos los sacerdotes e institutos de vida consagrada; para que el Señor, con la efusión de su Espíritu, los ayude a ser cada día mejores y más santos.

4.- Ofreceremos al Señor, durante este mes nuestros sacrificios, de una manera especial por nuestro Apostolado, el Instituto Stella Maris, CRUZNE, TAE y todo lo que en ellos se viene realizando, su presente y su futuro; para que todo sea y vaya con la bendición de Dios y el auxilio de Santa María de Guadalupe, Estrella de la Nueva Evangelización. Por todos sus integrantes, sus necesidades e intenciones particulares.

5.- Pediremos al Señor, por intercesión de Su Santa Madre, y a través de Su Inmaculado Corazón, que nos libre de todo mal espiritual y corporal, que seamos apartados con nuestras familias, lo más posible, de las horas de sufrimiento y de dolor, llegado el momento de la purificación. Y que Su Providencia y bendición nunca nos falten.

6.- Por todos los países donde el ANE existe; para que el Señor los guarde en su Sagrado Corazón, y no permita que el comunismo, la guerra, el ateísmo, la persecución a la Iglesia y las ideas ateas se implanten en ellos, creando miedo, crisis y confusión entre sus habitantes. De una manera muy especial te pedimos, Señor, por Estados Unidos, México, todo Centro y Sudamérica.

MANERA DE REZARLO:

1.- Recitamos (a modo de Credo) una vez, las “Aspiraciones” de San Ignacio:

Alma de Cristo, Santifícame. Cuerpo de Cristo, Sálvame. Sangre de Cristo, Embriágame. Agua del costado de Cristo, Lávame. Pasión de Cristo, Confórtame. Oh mi Buen Jesús. Óyeme. Dentro de Tus Llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del enemigo maligno, defiéndeme. A la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a Ti, para que con los Santos te alabe, por los siglos de los siglos, Amén.

2.- En las cuentas grandes, en vez del Padre Nuestro, decimos:

Jesús, Dulce y humilde de Corazón, haz mi corazón semejante al Tuyo.

3.- En las cuentas pequeñas, en vez de los Aves Marías, se dirá diez veces:

Dulce Corazón de Jesús, se Tú mi amor.

4.- Al final de cada decena, en vez del Gloria, se dirá:

Dulce Corazón de María, sé la salvación del alma mía.

5.- Para Terminar:

Un Padre Nuestro, Un ave María y un Gloria.

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Finalmente, digámosle todos los días:

¡Gracias, Soberano Señor, Padre mío Amoroso! ¡Gracias Sacratísimo Corazón, donde reside el Amor verdadero que me Ama y Salva! ¡Gracias, Espíritu de Amor, que me da vida y me inspira!

En este día, mis ANE-hermanos y yo te honramos y te damos las gracias, Dios Uno y Trino, por todo lo que Tu Inmensa Providencia nos dispensa, sin merecimiento alguno.

Anhelo Señor en este día, darte mi amor y reunirme algún día Contigo en el Cielo, para cantar el gran himno de acción de gracias allí, en unión plena Contigo, que eres Padre, Hijo y Espíritu Santo, a Ti sea 

4 respuesta a “Sagrado Corazón de Jesús (Día 22°)”

  1. Buenas tardes 😇😇😇😇 “HONOR Y GLORIA A LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA” No llego todavia el “Sagrado Corazón de Jesús” (Día 23°) 25/06/2020.
    Gracias….

  2. Si hoy esperamos el día 23 pero igual repetí la oración de ayer pues está hermosa y me hace ver muchas cosas que no hago en realidad por mi sagrado corazón…Gracias por tan lindas meditaciones que nos enseñan

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